Del lienzo al consultorio
No es decoración. Es la regla que ordena cada línea.
Aquí, Mondrian no significa pintar el edificio de colores. La retícula organiza la fachada, la celosía dorada tamiza la luz y el rojo y el azul aparecen una sola vez, como la firma del autor. Cada consultorio es una pieza de arquitectura de autor, no un espacio genérico.
El alma del espacio
Donde un paciente decide confiar.
La luz, la proporción y el silencio del diseño hablan por usted antes de la primera palabra. Su práctica, sus servicios y su nombre se exhiben en una obra que comunica orden, cuidado y excelencia. No solo atiende en un consultorio: ejerce dentro de una obra de arte.
Pieza de colección
Única, como su ubicación.
Como toda obra original, no se repite: ubicación irrepetible, edición limitada a 32 piezas y arte integrado de un artista local. Se reconoce a la distancia, no envejece con las modas y trasciende a quien la posee.